«Parada frente a la sierra mientras el mundo gira»

Si me elevo y veo estas cumbres tan altas, tan inalcanzables,
tan profundas,tan piadosas, tan cálidas, tan duras a la vez

Si me elevo no veo las cumbres, me veo a mí en ellas reflejada,
como una luna de marfil sin alas para poder escapar

En mi pecho late, entonces, el deseo de desvanecerme en forma de viento,
con mirada de águila recorrerlas, escrutar sus rincones,
rozar su piel de piedra a mil kilómetros por hora,
cortarme  con sus cuchillas y no sangrar

Mimetizarme con la roca hasta perder mi esencia y ganar la suya,
gritar con la voz de la montaña y que mi eco alimente su leyenda

Pero estoy lejos, lejos de ellas
lejos mi corazón de su granito
En este balcón la teja fría congela mis pies descalzos
Yo solo deseo reencarnarme en ese aire que acaricia el agua de la laguna,
el reflejo brillante, liso y frío de la luna en ella
¡Qué suerte tiene el viento, testigo de la tormenta y la noche
en el cielo infinitamente oscuro y calmado de la Sierra!

Avatar de Ana Apausa Veneros

De Ana Apausa Veneros

Este espacio resiste al tiempo y a los lugares. Es un espacio abierto de poesía y reflexiones es el retrato impresionista, a pinceladas certeras pero caóticas, de una mujer, de una adolescente y de una niña. Hija de sus tiempos, de sus privilegios y opresiones, de su contexto y de su personalidad, hija de su suerte y de su desgracia, de la amistad y de la herida, de sus amores y de sus desamores, de la alegría y de la depresión, de la muerte y de la vida, de la luz y la oscuridad, de pueblos y de barrios habitados, del arte y de la política, de su madre y de su padre. Pero hija sobre todo, de todo lo que hay en medio de cada dos de esas palabras.

Deja un comentario