A un ombú en Santiago de Chile

Los mirlos capuchinos brincan silenciosos entre las raíces del ombú

Ellos y yo andamos tirados por el suelo

Ellos piensan en gusanos, y yo en las personas a las que los gusanos se comieron

Por encima de nuestras cabezas gritan las cotorras, caóticas como siempre, y el sol abrasa

Las raíces del ombú de la Villa Grimaldi salen a la tierra

como costras de herida vieja y gris

Se alzan sus troncos al cielo calcinador de Santiago en enero

como trompas de elefantes gigantescos

Fluye en su savia la memoria de los colgados

¿Por qué no te pudriste o te rompiste de pena, viejo ombú?

¿Por qué sigues vivo y duro, y resurges con mil ramas verdes de tus muñones?

No todo lo doloroso debe desaparecer.

Lo entiendo.

Si desaparecieras de pena, si os suicidamos de injusticia

¿quién entonces portaría en sus lenguas y en su corteza la memoria del horror?

¿quién sostendría la llama de lo que no se ha de olvidar?

¿quién, y con qué fuerza hablaría ante los esquejes y las niñas, de la vileza y la justicia?

Lo que no se ve no se puede limpiar

Lo que no se conoce no se puede evitar

Tú, árbol de las pesadillas de muchos,

 sigues aquí para recordarnos que aún después de presenciar

lo más bajo del alma humana y del abuso del poder,

la naturaleza se queda, y como una madre sabia nos ampara, nos calma,

nos enseña, sin palabras, a seguir.

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De Ana Apausa Veneros

Este espacio resiste al tiempo y a los lugares. Es un espacio abierto de poesía y reflexiones es el retrato impresionista, a pinceladas certeras pero caóticas, de una mujer, de una adolescente y de una niña. Hija de sus tiempos, de sus privilegios y opresiones, de su contexto y de su personalidad, hija de su suerte y de su desgracia, de la amistad y de la herida, de sus amores y de sus desamores, de la alegría y de la depresión, de la muerte y de la vida, de la luz y la oscuridad, de pueblos y de barrios habitados, del arte y de la política, de su madre y de su padre. Pero hija sobre todo, de todo lo que hay en medio de cada dos de esas palabras.

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