Una mañana
Mi madre se ha levantado hace un rato y está haciendo el desayuno
Desde el colchón la escucho moverse y huelo el pan y el oigo el agua hervir
Como cada mañana desde que nací
Escucho a mi madre, su caminar lento, tose un poco por las mañanas y llevamos meses diciéndole que se lo mire el médico
Pero no hace caso, ya sabéis
mi madre camina lento porque le gustaría quedarse en la cama más tiempo pero somos cuatro niñas en casa y todas las mañanas, como todas las niñas del mundo, tenemos hambre
Mi padre se va todas las mañanas a trabajar antes de que nos despertemos, es constructor
A mi hermana pequeña le encanta construir casitas también, le decimos que de mayor va a ser albañil y se ríe
Yo creo que le gustaría
Yo nunca contesto cuando me preguntan los mayores que qué quiero ser de mayor
Soy una niña, y eso ya es suficiente ser
Mi madre es maestra, así que se va a trabajar a la madrassa a la misma hora que nosotras
Me gusta despertarme con el sonido de los pies pesados de mi madre en la cocina,
El tío Ahmed ha traído un aceite muy bueno, me acuerdo de repente y me dan ganas de saltar de la cama
Miro a mis hermanas pequeñas, dormidas a mi lado e intento escurrirme de la cama para no despertarlas
Estoy oyendo a la gata blanca que viene por las mañanas a la puerta, a veces la dejamos entrar cuando hace frío
Está maullando
Pero ahora creo que escucho algo distinto, ya estoy de pie
Es un silbido
Ya es tarde, voy a despertarlas porque nos tenemos que ir a la madrassa y el pan huele muy bien y el aceite nos está esperando
Es un silbido
Y de repente como un empujón cuando no te lo esperas, pero de hierro, algo golpea nuestra cocina
Ya no estoy de pie cierro los ojos y no veo nada
Sólo hay polvo, no puedo respirar
Nuestra casa está partida por la mitad, tan rota que ni siquiera mi padre, que es constructor, va a poder arreglarla
Nunca vamos a desayunar el pan que hizo mamá esta mañana y mamá nunca va a volver a hacer pan nunca más